“Tu Ley es mi delicia” Salmo 119:174
En la obra de C.S. Lewis, El León, la bruja y el ropero, la Bruja Blanca necesitaba saber sólo una cosa acerca de Edmundo para hacerle traicionar a sus hermanos. Con sólo unas cuantas preguntas sencillas, la bruja supo que la debilidad de Edmundo era su amor por un dulce llamado la Delicia Turca. El pedazo que le dio a Edmundo fue más delicioso que cualquier otra cosa que él jamás hubiese probado. Pronto Edmundo no podía pensar en otra cosa que no fuera “tratar de engullirse tanta delicia turca como pudiera y cuánto más comía más quería”.
Cada uno de nosotros tiene una vulnerabilidad como la de Edmundo, la cual Satanás está ansioso por explotar. Puede que sea algo adictivo como las drogas o el alcohol, o puede que se trate de algo aparentemente inofensivo e incluso tal vez bueno como la comida, la amistad o el trabajo.
Después de su resurrección, Jesús le hizo a Pedro esa pregunta personal y perspicaz: “¿Me amas más que éstos?” (Juan 21:15). “¿Qué amo yo más que a Jesús?”. Cuando Satanás descubre lo que amamos más que a Dios, sabe como manipularnos. Pero pierde su poder sobre nosotros cuando nos deleitamos en el Señor.
Tomado de Nuestro Pan Diario
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Deuteronomio
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