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Editorial semanal

“El corazón de la iglesia”

¿Qué hace que una iglesia sea exitosa? ¿Una gran asistencia el domingo por la mañana? ¿Un presupuesto multimillonario en dólares? ¿Un local ultramoderno?

Todos sabemos que esos no son los criterios que definen a una iglesia exitosa. Ya sea que nuestra iglesia albergue a multitudes, o que tan sólo tenga unos cuantos asistentes, las cifras no son la medida que Dios usa para el éxito. El mira el corazón de la iglesia.

 

El apóstol Pablo estableció una iglesia importante en Tesalónica, la ciudad capital de Macedonia. Mostró su deseo para los miembros de la iglesia allí cuando escribió: "y que el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros, y para con todos..., a fin de que Él afirme vuestros corazones irreprensibles en santidad" (1 Ts. 3:12-13). Con estas palabras, Pablo nos mostró dos características que son vitales para un cuerpo de creyentes exitosos - el amor de unos por otros y la santidad.

 

Las congregaciones, los locales de las iglesias y los presupuestos llegan en diferentes tamaños. La verdadera medida del éxito la demuestran los seguidores de Cristo que aman a Dios y que se aman unos a otros, y que están comprometidos a vivir vidas santas. Nuestro desafío puede encontrarse en las palabras del profeta Miqueas: "¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu Dios?" (6:8). __ CHK

Tomado de Nuestro Pan Diario

 

“Tu Ley es mi delicia” Salmo 119:174

En la obra de C.S. Lewis, El León, la bruja y el ropero, la Bruja Blanca necesitaba saber sólo una cosa acerca de Edmundo para hacerle traicionar a sus hermanos. Con sólo unas cuantas preguntas sencillas, la bruja supo que la debilidad de Edmundo era su amor por un dulce llamado la Delicia Turca. El pedazo que le dio a Edmundo fue más delicioso que cualquier otra cosa que él jamás hubiese probado. Pronto Edmundo no podía pensar en otra cosa que no fuera “tratar de engullirse tanta delicia turca como pudiera y cuánto más comía más quería”.

 

Cada uno de nosotros tiene una vulnerabilidad como la de Edmundo, la cual Satanás está ansioso por explotar. Puede que sea algo adictivo como las drogas o el alcohol, o puede que se trate de algo aparentemente inofensivo e incluso tal vez bueno como la comida, la amistad o el trabajo.

 

Después de su resurrección, Jesús le hizo a Pedro esa pregunta personal y perspicaz: “¿Me amas más que éstos?” (Juan 21:15). “¿Qué amo yo más que a Jesús?”. Cuando Satanás descubre lo que amamos más que a Dios, sabe como manipularnos. Pero pierde su poder sobre nosotros cuando nos deleitamos en el Señor.

Tomado de Nuestro Pan Diario

 

LEYENDO CADA DÍA

Deuteronomio

Lunes: Deut. 1:1-18 - Martes: Deut. 1:19-46 – Miércoles: Deut. 2:1-25 – Jueves: Deut. 2:26-37 – Viernes: Deut.3:1-29 – Sábado: Deut. 4 – Domingo: Deut. 5:1-21

 

El Compromiso de Ciudad del Cabo

Una Confesión de Fe y un Llamado a la Acción

 

El Tercer Congreso de Lausana para la Evangelización Mundial (Ciudad del Cabo, 16 al 25 de octubre de 2010) reunió a 4.200 líderes evangélicos de 198 países, y se extendió a cientos de miles más que participaron en reuniones en todo el mundo y a través de Internet. ¿Su meta? Plantear a la Iglesia global un desafío renovado a dar testimonio de Jesucristo y de toda su enseñanza en cada nación, en cada esfera de la sociedad y en el mundo de las ideas.

La pasión de nuestro amor

Esta Declaración está enmarcada en el idioma del amor. El amor es el idioma del pacto. Los pactos bíblicos, antiguos y nuevos, son la expresión del amor y la gracia redentores de Dios que se proyectan para alcanzar a nuestra humanidad perdida y a la creación estropeada. A cambio, reclaman nuestro amor. Nuestro amor se demuestra en confianza, obediencia y un compromiso apasionado con nuestro Señor del pacto. El Pacto de Lausana decía que la evangelización mundial requiere que "toda la iglesia lleve todo el evangelio a todo el mundo". Esta sigue siendo nuestra pasión. Así que renovamos ese pacto afirmando nuevamente:

  • Nuestro amor por todo el evangelio, como las gloriosas buenas noticias de Dios en Cristo, para cada dimensión de su creación, porque ha sido arrasada toda por el pecado y el mal;
  • Nuestro amor por toda la Iglesia, como el pueblo de Dios, redimido por Cristo de toda nación en la tierra y toda era de la historia, para compartir la misión de Dios en esta era y glorificarlo por siempre en la era venidera;
  • Nuestro amor por todo el mundo, tan lejos de Dios pero tan cerca de su corazón; el mundo que Dios amó tanto que entregó a su único Hijo para su salvación.

Al amparo de este triple amor, nos comprometemos nuevamente a ser toda la Iglesia; a creer, obedecer y compartir todo el evangelio; y a ir a todo el mundo para hacer discípulos a todas las naciones.

Devocionales de la Semanal

Lunes: Mateo 28:1-20

Martes: Marcos 16:1-20

Miércoles: Lucas 24:33-53

Jueves: Juan 20:13-31

Viernes: Hechos 1:1-11

1. ¿Qué condiciones se describen entre Jesús y sus discípulos?

2. ¿Cuáles mandamientos identifica en el pasaje?

3. ¿Cuáles promesas encuentra?

4. ¿Cómo lo puede vivir esta semana?
 

El Compromiso de Ciudad del Cabo

Una Confesión de Fe y un Llamado a la Acción

 

El Tercer Congreso de Lausana para la Evangelización Mundial (Ciudad del Cabo, 16 al 25 de octubre de 2010) reunió a 4.200 líderes evangélicos de 198 países, y se extendió a cientos de miles más que participaron en reuniones en todo el mundo y a través de Internet. ¿Su meta? Plantear a la Iglesia global un desafío renovado a dar testimonio de Jesucristo y de toda su enseñanza en cada nación, en cada esfera de la sociedad y en el mundo de las ideas.

La pasión de nuestro amor

Esta Declaración está enmarcada en el idioma del amor. El amor es el idioma del pacto. Los pactos bíblicos, antiguos y nuevos, son la expresión del amor y la gracia redentores de Dios que se proyectan para alcanzar a nuestra humanidad perdida y a la creación estropeada. A cambio, reclaman nuestro amor. Nuestro amor se demuestra en confianza, obediencia y un compromiso apasionado con nuestro Señor del pacto. El Pacto de Lausana decía que la evangelización mundial requiere que "toda la iglesia lleve todo el evangelio a todo el mundo". Esta sigue siendo nuestra pasión. Así que renovamos ese pacto afirmando nuevamente:

  • Nuestro amor por todo el evangelio, como las gloriosas buenas noticias de Dios en Cristo, para cada dimensión de su creación, porque ha sido arrasada toda por el pecado y el mal;
  • Nuestro amor por toda la Iglesia, como el pueblo de Dios, redimido por Cristo de toda nación en la tierra y toda era de la historia, para compartir la misión de Dios en esta era y glorificarlo por siempre en la era venidera;
  • Nuestro amor por todo el mundo, tan lejos de Dios pero tan cerca de su corazón; el mundo que Dios amó tanto que entregó a su único Hijo para su salvación.

Al amparo de este triple amor, nos comprometemos nuevamente a ser toda la Iglesia; a creer, obedecer y compartir todo el evangelio; y a ir a todo el mundo para hacer discípulos a todas las naciones.

Devocionales de la Semanal

Lunes: Mateo 28:1-20

Martes: Marcos 16:1-20

Miércoles: Lucas 24:33-53

Jueves: Juan 20:13-31

Viernes: Hechos 1:1-11

1. ¿Qué condiciones se describen entre Jesús y sus discípulos?

2. ¿Cuáles mandamientos identifica en el pasaje?

3. ¿Cuáles promesas encuentra?

4. ¿Cómo lo puede vivir esta semana?
 

Venga tu Reino

Por Obispo Juan Manuel Martínez

Cuando los discípulos de Jesucristo anduvieron con él durante su ministerio terrenal, ellos descubrieron que había una fuerza que impulsaba todas sus obras: La oración.

Lo vieron apartándose para orar en la madrugada, cuando vino la tentación de ser proclamado rey por la multitud que había comido por medio de un milagro, supieron de su tiempo de ayuno y oración en el desierto para enfrentar y vencer al diablo, lo vieron orando para transfigurarse, dándoles una muestra de su gloria en su reino, y podríamos mencionar muchas más. La oración sostenía el ministerio de nuestro Señor Jesucristo.

 Ellos le pidieron: Enséñanos a orar. Creo que eso es necesario hoy en día, que el Señor nos guíe a orar, nos diga como orar. Pero el camino y la forma de orar no quedó a la humana imaginación, tan religiosa, mística e idolátrica que se ha mostrado en la historia, sino que les respondió, enseñándoles lo que popularmente se llama el “Padre nuestro”.

 Podemos decir que una petición importante, sino la principal, de esta oración de Jesús, que revela cual era la forma de orar de él es Venga tu Reino, porque resume el corazón de Jesús frente a una realidad terrenal en rebelión contra Dios y su deseo de que el Padre celestial sea obedecido y adorado por la humanidad, para lo cual fue diseñada en el principio.

 Hoy en día, la oración se ha tornado en nuestra sociedad “cristiana” una actividad religiosa encarcelada dentro de los templos para las peticiones personales, o como un adorno de eventos sociales familiares y políticos para hacer sentir bien a los participantes.

 Es tiempo de volver a clamar Venga tu Reino, a una iglesia cómoda pero tibia, a una familia destruida y dividida y a una nación postrada por la violencia y la corrupción. Si nos humillamos todos y todas delante de Dios y le pedimos que nos enseñe a orar, Jesús podría, en su misericordia y soberana voluntad, volver a enseñarnos lo que tal petición significaría para sanar nuestras vidas, familia, gobierno y nación.

Tomado de www.periodicopresencia.com

 
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