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DE TRES DÍAS A TRES GENERACIONES
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DE TRES DÍAS A TRES GENERACIONES

 

El pasado 23-25 de Abril, se celebró la actividad de oración: "Tomando mi Nación para Cristo". Personalmente participé, junto con otros miembros de Campamento de Dios, en un desfile de oración en el Barrio de San Jacinto con congregaciones que tenemos nuestros locales de reunión en este sector. Fue altamente edificante unirnos a otros hermanos para orar, pidiendo por el cese de la violencia y la bendición para el sector sur de nuestra ciudad.

Aparte de lo beneficioso que resultó tal actividad, creyendo que nuestro Dios oyó las oraciones de arrepentimiento elevadas en el nombre de Cristo el Señor, cuyos resultados sólo será posible cuantificarlos en el futuro, especialmente en la eternidad, quiero reflexionar sobre "tomar la Nación para Cristo", lo cual a mi criterio no es posible hacerlo en tres días. 

Desde hace años los evangélicos hemos hablado de tomar la Nación, slogan que se ha enfatizado en tiempos marcados por actividades de oración o campañas de evangelización, congregaciones han gritabado a todo pulmón: El Salvador para Cristo, utilizándolo como lema motivacional para llevar mas personas a congregarse en sus reuniones, parece que algunas tuvieron éxito y llenaron sus locales hasta tener más de una sola reunión dominical.

Pero El Salvador para Cristo se quedó como un slogan publicitario para proselitar miembros de iglesias evangélicas. Nuestro país en lugar de estar bajo el gobierno de Cristo, está en una crisis de violencia y corrupción. Nos equivocamos al pensar que llenando las reuniones o cultos, automaticamente el país cambiaría. ¿Qué debemos hacer? 

Lo primero es que debemos hacer es pedir perdón al Señor, por estar levantando nuestros propios reinos religiosos en lugar de estar ocupados extendiendo el Reino de Dios, por haber aprobado la teología de la prosperidad como algo del Señor, y mucha gente hoy está amando más las cosas que al Señor, algunos traspasados de dolores por su codicia. Debemos pedir perdón por apoyarnos en políticos que sólo usan el Nombre santo del Señor sólo para lograr sus objetivos mezquinos. Fue una lástima que don Tony Saca, tan cuestionado por su estilo corrupto de gobierno, estuviera en primera fila al final del evento principal en el local del Tabernáculo Bautista, parece que identificándose con el fin de ganar el favor de los pastores, algunos de los cuales puede ser que le sean leales.

Lo segundo que tenemos que hacer es discipular a los salvadoreños. Esto significa que tenemos que predicarles el evangelio, no resúmenes, no métodos, sino el evangelio pleno, de tal manera que los que se conviertan entiendan que ellos son discípulos, seguidores de Cristo para obedecer todos sus mandamientos. Hay predicadores que han dicho: "reciba a Cristo, sin ningún compromiso" o "reciba a Cristo, no tiene que cambiar en nada". Eso es herejía porque Jesús siempre llamó a la gente a comprometerse con su Reino, a seguirlo a cualquier costo, a pagar el precio de ser su seguidor, amándolo a él sobre toda otra persona. Los que han reducido el evangelio de esa manera, lo han traicionado, porque han amado el éxito de las muchas "decisiones" para Cristo, pero tristemente han habido decisiones pero no conversiones.

Tenemos que discipular, primeramente (los que somos padres-madres) a nuestros hijos hasta la segunda y tercera generación, nuestro país jamás ha vivido un verdadero avimamiento cristiano, hay que enraizar los valores del Reino en los hogares, debemos criar hijos cuya meta de corazón sea amar a Dios más que tener éxito en los estudios o negocios. ¿Cuantos padres están discipulando a sus hijos?, no digo llevándolos a las reuniones de su congregación, sino si les están modelando el amor a Dios, el gozo de servir a Dios sirviendo a su prójimo, o por el contrario les están enseñándo los mismos deseos mundanos de amor al dinero y al éxito que los hombres no nacidos de nuevo tienen. Tomar una Nación no es cosa de tres días, sino de tres generaciones, debemos retomar la educación de nuestros hijos, de las siguientes generaciones cumpliendo el Gran Mandamiento:

"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.

 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas." Dt. 6:4-9

 

 

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